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Brasil es una de las grandes economías del planeta. Es la 14ª economía más fuerte del mundo, pero algunos expertos están convencidos de que si la Administración brasileira aplicara controles más estrictos, ocuparía la 4ª ó 5ª posición. El país es el segundo exportador mundial de materias primas agrícolas y cuenta con inagotables recursos minerales y también con yacimientos petrolíferos.
Pese a la reciente crisis política que afecta al país por el soborno de algunos diputados, la economía de Brasil está creciendo en forma estable, lo cual pone de manifiesto su total autonomía frente a escándalos políticos puntuales. Esas turbulencias no preocuparon en absoluto a los inversores internacionales porque el riesgo de la economía brasileña sigue en cotas muy bajas.
En opinión de Miguel Ángel García, director de inversiones de Deutsche Bank Private Wealth Management, 'Brasil ha tenido un traspiés, pero la economía muestra síntomas de ir bien'. La confianza en la economía por parte de los inversores extranjeros se manifiesta en la fuerte apreciación del real brasileño, cerca de un 22% frente al euro en lo que va de año: es la divisa que más se ha apreciado frente al euro en todo el mundo.
Los indicadores económicos están marcando records históricos: se exporta más que nunca, crecen las inversiones extranjeras de forma inimaginable, la balanza comercial registra superavits históricos, se está revalorizando la moneda, la inflación está controlada (un 5%) y cae la relación deuda/PIB.
Con un Producto Interior Bruto (PIB) de más de 600.000 millones de dolares, los 280.000 millones de deuda exterior han dejado de ser un problema. Tanto es así que el presidente Lula tomó la decisión de prescindir del programa crediticio del FMI por no ser ya necesario. Y, para ahorrarse intereses, Brasil está pagando con anticipación al FMI, una señal inequívoca de fortaleza.
Según recientes declaraciones del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, John Snow, Brasil constituye un 'brillante ejemplo' de economía fuerte y estable, y buena prueba de ello es que el 95% de las inversiones extranjeras en el área del Mercosur se las está llevando Brasil.
Los inversionistas extranjeros están acudiendo en masa a Brasil, tanto por sus excelentes cifras de crecimiento en las ganancias empresariales así como por unos precios todavía modestos en comparación con los mercados desarrollados. Es un mercado emergente con buen crecimiento sostenido y precios más que razonables, especiamente cuando se trata de inversiones inmobiliarias. Actualmente, Brasil constituye, sin duda alguna, una excelente alternativa para la inversión inmobiliaria.
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